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RMG – 75° aniversario de la muerte del venerable Luigi Olivares, obispo salesiano


17 mayo 2018 22:00 | Por admin
RMG – 75° aniversario de la muerte del venerable Luigi Olivares, obispo salesiano

(ANS – Roma) – El sábado 19 de mayo, se cumple el 75° aniversario de la muerte del venerable Luigi Olivares, obispo salesiano.

Nació en Corbetta, cerca de Milán, el 18 de octubre de 1873. Fue el cuarto de quince hermanos. Tuvo un hermano misionero y hermana religiosa Canosiana. Estudió en el Seminario de Milán y fue ordenado sacerdote en Milán el 4 de abril de 1896. Su obispo, el Beato Andrea Ferrari, lo envió, siendo joven sacerdote de 22 años, como Vicerrector del Arzobispado de Saronno. Después de 8 años pide ingresar a la Congregación Salesiana.

Enseñó teología moral y sociología a los estudiantes de Foglizzo (1906-1910), e inmediatamente fue nombrado párroco de la Parroquia incipiente de “Santa Maria Liberatrice” en el barrio de Testaccio de Roma. El barrio, en el momento infame, se transformó visiblemente, gracias a la bondad del nuevo párroco. Un día el P. Luigi fue abofeteado por un tipo violento, el sacerdote le dijo una palabra: «¡Gracias!», presentado la otra mejilla.

En 1916 fue elegido por Benedicto XV como Obispo de Sutri y Nepi. Se hizo un breve reglamento consistente en cinco puntos: “Amaré a mi diócesis como novia. En la oración trataré con Jesús los intereses de las almas. No tomaré ninguna decisión importante antes de consultarlo. Evitaré el lujo y lo superfluo. Tendré un horario y lo observaré fielmente. La carta de mi vida episcopal: caridad dispuesta para cada sacrificio”. Así lo hizo durante 26 años y lo vivió con un profundo Espíritu Salesiano: “Soy, por el don de Dios, un sacerdote cristiano, salesiano y obispo: debo hacerme santo».

Él estaba dispuesto para cada trabajo y sacrificio por el bien de las almas. La nota característica de la figura de Mons. Olivares fue la amabilidad en el trato, la afabilidad del rostro, la delicadeza. Fue testigo de la difícil combinación que asumió como lema episcopal, «Suaviter et fortiter”, aquella amorevolezza propuesta por Don Bosco. Amaba a sus sacerdotes extraordinariamente, los entendía y los defendía siempre.

Murió el 19 de mayo de 1943 en Pordenone, donde predicaba los Ejercicios Espirituales a los jóvenes estudiantes de secundaria del Instituto Salesiano.

La fama de la santidad después de su muerte fue inmediata y extensa. Uno de los médicos que lo trataba en el hospital de Pordenone confesó: «Mientras la Iglesia Católica tenga campeones como Mons. Luigi, está destinado a triunfos nuevos y mayores – dijo el médico que lo trató en el hospital de Pordenone – Hombres como Él puedan predicar el Evangelio y ser escuchados incluso por los incrédulos”.

Fue declarado Venerable por el Papa Juan Pablo II, el 20 de diciembre de 2004.